07 mayo 2006

Distopía, el futuro ya está aquí

Antes de empezar, un aviso. Esto no es una crítica de V de Vendetta, porque ya hay una muy buena aquí (http://refoworld.blogspot.com/2006/05/review-v-de-vendetta.html). Sin embargo, el estreno de la aceptable película de los Wachowsky (¿o alguien cree que ellos no son los verdaderos "autores" de la peli?) ha motivado este artículo (una breve introducción al tema) sobre el género al que pertenece el film: la distopía.



Aunque sea fácil asociar la distopía al movimiento cyberpunk, el término nació mucho antes. Su origen está en la economía política y fue John Sturat Mill el primero en utilizarlo. Es una antónimo de utopía ("el lugar en donde todo es como debe ser") y se utiliza para designar el mundo donde no ocurre lo deseado. Un universo de pesadilla, o sea.


La fértil literatura fantástica de finales del siglo XIX pronto se adueñó del término, y así, en 1895, H. G. Hells escribió "La máquina del Tiempo" (primer ejemplo conocido, aunque imperfecto, porque los pilares maestros del género tardarían en asentarse aún un par de décadas). Veámoslo:


El tiempo: El futuro. Un futuro reconocible. No muy alejado, con una tecnología adaptada de la actual. Es por eso que en este nivel, las obras distópicas suelen quedarse rápidamente desfasadas (aunque, por esa misma razón, vistos desde la actualidad, sus aciertos nos sorprenden increíblemente)

Situar la distopía en el futuro facilita a los autores plantear los hechos como posibles. Porque los autores de esta clase de literatura/cinematografía son unos moralistas y necesitan de la realidad para predicar su verdad. Prácticamente transladan los "males" de su sociedad al futuro, porque esto les permite amplificarlos sin restarles autenticidad.


El lugar: el mundo del futuro da miedo. Se han cumplido las peores de nuestras pesadillas. Las guerras han cambiado todo. Muchos países han desaparecido y otros están en crisis. Más que en un lugar físico las distopías tienen lugar en una sociedad amenazada por la guerra. Un mundo urbano atenazado por el miedo a perecer.


El héroe: Siempre hay un héroe. En él se sitúa la esperanza del mundo. Debe ser un hombre de otra época, por encima del resto del pueblo al que pertenece.

Y aquí está la primera trampa. Los ideales del héroe son los nuestros. En el fondo esta clase de obras hablan de la sociedad como un ser vivo con doble personalidad. Lo peor de nosotros es la sociedad del futuro, el héroe son los ideales que nos pueden salvar. Por esta razón las distopías son terriblementes...


pesimistas: el héroe recorre una carretera que le lleva al fracaso. Sus acciones liberadoras chocan constantemente con muros que dibujan una arquitectura complicada y tiránica. Toda obra distópica (más en la literatura que en el cine) es una enorme descripción de lo peor de la condición humana, la acción no importa.

Si el héroe triunfa, hay esperanza. Pero a los autores distópicos (por lo general) no les interesa la esperanza, quieren movernos a lá acción: "si no actuamos ahora, en el futuro ya será tarde"


Somos ganado: el miedo nos paraliza. Todos somos delatores, porque quizás vivamos mejor con la mentira de la tiranía que con la verdad que el héroe predica en el desierto. La cultura ha muerto, hay que quemar los libros.


Sal gruesa: la intención de los autores distópicos es tránsparente. No necesitan la sutileza. Son pesimitas y se regodean en ello. En el más extremo de los casos ni siquiera esperan que sus palabras/imagenes muevan a la revolución, sus palabras/imagenes son un llanto desesperado, el sermón atronador de un cura que contempla su iglesia vacía.


Y podría seguir: el lenguaje, el sexo, la tecnología, la religión,... todos estos aspectos tienen su importancia en cualquier obra distópica que se precie. Si el género se salva de la monotonía es por la maestría de sus autores (en líneas generales) y porque al hablar de la realidad sus temas nos interesan, nos apasionan.

Cierto que el género ha evolucionado desde que empezó a desarrollarse, sin embargo, si se consultan las tres grandes obras que ha generado (1984, Un mundo feliz y Fahreheit 451) todas las características antes detalladas aparecen en mayor o menor medida.


Estas son en mi opinión los mejores ejemplos de distopías que el mundo occidental ha parido:

En la literatura:
La máquina del tiempo, de H. G. Wells
Un mundo feliz, de Aldous Huxley
1984, de George Orwell
Fahrenheit 451, de Ray Bradbury
La naranja mecánica, de Anthony Burgess
¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas, de Philip K. Dick
V de Vendetta, de Alan Moore y Dave Lloyd
Alan Moore, de Alan Moore y Dave Gibbons
Akira, de Katsuhiro Otomo

En el cine
Metrópolis, de Fritz Lang
Fahrenheit_451, de François Truffaut
La naranja mecánica, de Stanley Kubrick
Blade Runner, de Ridley Scott
Brazil, de Terry Gilliam
Doce monos, de Terry Gilliam
The Matrix

Aunque se admiten sugerencias...

1 Comments:

  • Me gusto bastante tu exposicion pero en la relacion de literatura distopia te falto un dato muy importante.
    La que fue precisamente la primera de las obras distopicas, justamente entre La máquina del tiempo, de H. G. Wells y Un mundo feliz, de Aldous Huxley.
    Me refiero a "NOSOTROS" escrita en 1920 por el autor ruso Yevgueni Zamiatin.

    Sino, de donde iba a sacar Orwell su "1984"?

    Un poco de informacion...
    http://destripandoterrones.blogspot.com/2006/11/nosotros-de-yevgueni-zamiatin.html

    By Anonymous Brandkommando, at 5:59 p. m.  

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