14 agosto 2006

La copia como obra de arte ( I )

Dos películas de piratas (divino género):

El Capitan Blood (1935): la madre del cordero de las pelis de piratas. Errol Flynn y Olivia de Havilland (como debe ser) bajo la batuta de ese genio del séptimo arte que era Michael Curtiz. Pura magia.

El temible burlón (1952): Robert Siodmak deja que Burt Lancaster y a Nick Cravat se diviertan haciendo cabriolas. El resultado fue una de las películas más hermosas de la historia del cine.

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Grandes películas, pero parece ser que el cartelista de la segunda se "inspiró" en el cartel de la primera. O eso es lo que opino yo. Opinad vosotros:



A parte de eso, nada que objetar: si algo sabemos con seguridad de estos días extraños en los que nos ha tocado vivir es que cada vez el valor de la copia se está equiparando al del original. No se puede luchar contra la corriente.

2 Comments:

  • Acabo de colgar un dossier de piratas en el Abismo que igual te interesa.

    Qué dos peliculones. Aventura y cine en una simbiosis de magia inalcanzable.

    Ya no se hacen películas así.

    By Blogger REFO, at 1:17 p. m.  

  • Dos grandes films que, por supuesto, figuraban en mi lista de favoritas de cine de aventuras marinas.

    http://miguelsolo.blogspot.com/2006/08/la-lista-de-la-semana-los-diez-mejores.html

    La copia ha existido siempre, aunque algunos incultos puretas y la SGAE se empeñen en convencernos que es algo propio de los tiempos que corren. Por poner un ejemplo, la mayoría de las esculturas griegas que se conocen es gracias a las copias romanas, ya que los originales no se conservan.

    ¡Viva la copia! Siempre que iguale o supere al original, claro.

    Un saludo.

    By Blogger DECKARD, at 9:52 a. m.  

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