Llevan años diciéndolo: "oriente es el futuro". India, China y Japón.
La economía del siglo XXI es suya. Y la cultura puede que también. Los gafapastas ya no hablan de
Godard, ahora lo que mola es
Wong Kar-Wai y disfrutar irónicamente con el cine de
Bollywood...
¿Y el arte?
Quizás sea la mayor barrera que se encuentra entre nuestros dos mundos.
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Takashi Murakami es consciente del problema. La división del mundo no es ya horizontal ("la brecha entre altas y bajas culturas ha desaparecido"),... por lo que el reto del arte del siglo XXI será unificar su funcionamiento en occidente y oriente.

Murakami propone la solución: la fusión. Tradición nipona, Warhol y dibujos animados se mezclan en un mar de plástico brillante.
Y esta elección es lo que dota de temática a su obra: el choque de culturas y cómo crear arte sin una base intelectual firme. La respuesta: vende y no necesitarás base intelectual. Y si los ricos no te compran, véndeselo a la clase media... fabrícalo en cadena.

Murakami crea personajes, los patenta, los imprime en camiseta, los vende... Es una versión eficiente y rentable de "The Factory".
Lo dicho, el futuro es de Oriente.

Etiquetas: arte del siglo XXI, Japón, Takashi Murakami