16 junio 2008

La revolución fracasada

Yo soy Bea es una serie con mucho mérito.

Evidentemente no le exigiremos a una serie diaria los mismos mínimos de calidad que a una semanal. Juegan en distintas ligas.

Yo soy Bea es un culebrón. La iluminación es plana, el reparto irregular, los guiones apresurados, la dirección inexistente. Todo en su conjunto, y aunque nos cueste reconocerlo, muy por encima de la media del género (algo que tampoco es decir mucho).

Cierto que buena parte del trabajo ya estaba hecho al tratarse de un remake de Betty la Fea (de la que también salió la más competente, que no mejor, Betty norteamericana)

Se agradece que en todas las versiones se apueste por el humor antes que por el melodrama (no, no es una aportación española)

Pero al final todas terminan cayendo en los mismos errores: la traición a su público mayoritario (las mujeres). Y lo más sangrante es que es una traición no sólo esperada sino también deseada por todas ellas. Y eso nos hace plantearno 100 años de luchas por la liberación de la mujer.

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Bea no es fea. Es una chica pasable que sale en una serie disfrazada de fea. Es una farsa con la que transigimos.



Bea tiene buen corazón. Está enamorada y los superficiales empleados de su empresa la tratan con desdén. Hay pues un mensaje moral: la belleza está en el interior, el aspecto externo es meramente coyuntural. Lo importante de una mujer no es el aspecto sino la inteligencia.

Sin embargo, finalmente termina quitándose el disfraz. Y es guapa. Y todos aplaudimos como borregos.

Han timado a su público: les hicieron pensar que era una fábula feminista, un cuento moderno sobre la liberación de la mujer. Ahora resulta que no es más que un relato clásico: "El patito feo" o "Cenicienta".

Y lo más doloroso es que a 8 millones de personas (de las que más de la mitad serán mujeres) no sólo les de igual sino que se muestren encantadas con la transformación. Porque ese cambio de aspecto traiciona el espíritu de la serie, pero el fervor por el que fue recibido por la audiencia traiciona más de un siglo de luchas feministas (desde el sufragismo a la igualdad de salario).



Y a mi, como hombre, eso me da igual. Pero en general todo esto dice muy poco del género humano. Y es triste, muy triste.

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Durante la II República Epañola muchos (y muchas) destacados dirigentes socialistas y republicanos se opusieron al Sufragio Universal. Pensaban que dar el voto a las mujeres significaba dar una ventaja decisiva a la derecha.

No se trataba de una artimaña machista. La mayoría de ellos estaban a favor de que las mujeres se pudieran presentarse a los cargos, pero pensaban que el sector femenino era más dado al orden, al catolicismo y a la seriedad. Y no interesaban como electoras.

Las elecciones de 1933 les dieron la razón.



Por lo visto no sólo existe la traición de clase, sino también la traición de género.

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"Era algo que antes o después le tenía que ocurrir a la protagonista de esta historia con final feliz. El cambio de imagen cierra el ciclo vital del personaje (...) En todo caso, su nuevo aspecto es un premio a la constancia del público que sigue con fidelidad Yo soy Bea"

Ruth Nuñez, alias Bea.

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Y quien me diga que era el único final lógico y coherente... que haga el favor de escribir 100 veces en una pizarra (y si no la tiene a mano, la busca):

"Shrek es lógica y coherente, y no es un insulto a las mujeres"

Aunque, como ya he dicho antes, yo soy un hombre. Y este tema ni me va ni me viene.

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5 Comments:

  • Y además la chica sigue siendo igual de fea, pero sin gafas xD qué le vamos a hacer... en la versión colombiana, por lo menos cuando se hizo guapa (pero guapa de verdad, que la mujer era modelo) volvió para comprar la empresa y despedir a todo quisque, y así vengarse del capullo de su jefe (quien realmente estaba medio tostao por ella cuando era fea, pero no podía admitirlo delante del pérfido vicejefe, que le propuso que se liara con ella para mantener la empresa a flote).

    Ahem... pero esto me lo han contado, eh? Que yo no lo veía.

    Esto de lo que hablas tiene que ver con una de las cosas que más me gustó de Hairspray, te cuento: la protagonista, Tracy, es una chica gorda y feliz a la que le gusta bailar. Y en la película pasan muchas cosas (algunas tienen que ver con Link Larkin, terror de las nenas y Elvis-wannabe a tiempo parcial), y en ningún momento ella se plantea dejar de comer para adelgazar y ligárselo. De hecho su madre sí que lo piensa constantemente, y Queen Latifa le canta una canción para que se le pase (Big, Blonde and Beautiful, por si acaso ^^ También le da comida, claro).

    Para ser un musical de los 80 hemos dado unos pocos pasos hacia atrás... no?

    Saludos! :)

    By Blogger saricchiella, at 12:05 a. m.  

  • No se engañe: las fabulas feministas no existen, y mucho menos cuando se intentan maquillar de ello. Ahí tenemos a las Bridgets Jones, a las Sexo en Nueva York o a este ejemplo que comenta, que, a fin de cuentas, no es más que conservadurismo reaccionario disfrazado de progresismo encapsulado. El mismo feminismo que practica la derecha, vamos. Una derecha grácias a la cual, oh, ironía de las ironías, la mujer consiguió su derecho a voto en el 33, no como acceso a la igualdad/equitatividad/paridad (elíjase el neovocablo del momento), si no como mero instrumento político para conseguir un voto que no se tenía en aquél entonces.

    Por cierto, explicar el cuento del Patito Feo en tropocientos capítulos quizás sea otro de esos gloriosos instantes del catodismo, reciclando clásicos, modificándolos y convirtiéndolos en material radioactivo actual.

    By Blogger Higronauta, at 10:01 a. m.  

  • Me ha quitado los ejemplos de la voca, Higronauta. Soy fan de ambas (si, ahora pueden insultarme y despreciarme), pero es muy molesto que se vendan como alegatos feministas. Si al final lo único que quieren es casarse y ser madres paridoras!. Hay que entender que el público de Bridget Johns y Sexo en Nueva York son trentañeras nacidas bajo la interpretación que del feminismo hizo la Cosmopolitan durante los 80. Nada que ver con la realidad.

    El Hairspray de John Waters ya es la monda, desde luego él no se deja llevar por prejuicios, ya que le encantan los freaks.

    By Blogger Estrellita Mutante, at 10:38 a. m.  

  • Ay, pero si es que está claro que desde hace una década no existen mujeres feas, sólo pobres. Y a Cambio Radical me remito.

    By Blogger Illuminatus, at 10:17 p. m.  

  • Yo soy Bea la pone mi suegra para poder dormir un rato en la sobremesa.

    ¿Realmente es una serie de entretenimiento?

    Muy buen análisis. ¡Bravo!

    By Blogger Montse Akane, at 12:05 p. m.  

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